Cine
La historia del cine se remonta a finales del año 1895, cuando los hermanos Limière proyectaron la filmación de unos obreros saliendo de su fábrica, un barco zarpando, la llegada de un tren y la caída de un muro. La cinematografía –técnica que consiste en la proyección sucesiva y rápida de fotogramas, creando una ilusión de movimiento- rápidamente recorrió el mundo, convirtiéndose en el séptimo arte y, también, en una importante industria.
Por eso, en esta sección no sólo se pueden encontrar sitios especializados con contenido para cinéfilos y especialistas, sino también páginas de las cadenas de salas de cine más importantes del país, de escuelas y cursos de formación, portales de entidades y organismos orientadas a promover la producción cinematográfica, páginas de presentación de profesionales del área, blogs de crítica y comentarios, sitios web de concursos y festivales, entre otros.
En cuanto a la historia del cine en Argentina, es importante destacar que sus orígenes datan de 1897, año en el que Eugenio Py realizó un documental sobre la bandera nacional. A comienzos del siglo XX las salas en donde se proyectaban estos rústicos documentales eran cada vez más, hasta que el séptimo arte irrumpió en el ámbito de lo popular con el primer éxito de ficción: Nobleza Gaucha (Humberto Cairo).
En 1917 se realizó el primer largometraje animado, El apóstol (una sátira de Hipólito Yrigoyen), a la vez que Carlos Gardel hacía su primera aparición en la pantalla grande con Flor de Durazno (Francisco Defilippis Novoa).
En 1931 finalmente llegó el cine sonoro al país, lo que significó un fuerte impulso para la industria cinematográfica nacional. Fue justamente en esta época en la que surgieron las estrellas emblemáticas, como Libertad Lamarque, Niní Marshall, Tita Merello, Pepe Arias y Luis Sandrini.
Durante las décadas siguientes, cineastas como Leopoldo Torre Nilsson, Simón Feldman, Leonardo Favio y Manuel García Ferré –éste último dentro del subgénero de la animación- realizaron inolvidables películas que hasta el día de hoy perduran en el imaginario social.
En la década del ’80 se vivió un renacer del cine -limitado en los años anteriores por la censura de la dictadura militar-, originando filmes de contenido humano y social, con repercusión internacional. El ejemplo emblemático es la película La Historia Oficial (Luis Puenzo), que ganó un Globo de Oro y un Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa.
A partir de los ´90 se originan dos fenómenos: por un lado, una producción independiente en aumento (Pizza, Birra, Faso; Mundo Grúa; Picado Fino) y, por el otro, una importante industria de proyección internacional (Nueve Reinas, El Secreto de sus Ojos).